18 horas recorriendo carreteras y cabalgando las aguas del río Magdalena, sobre chalupas que rechinan, derruidas por el paso de los años y el peso de equipajes y personas, allí viaja la esperanza y con ella nuestras cuerdas, nuestros tambores,nuestros deseos de compartir con nuevos amigos, allí sonaron nuestras voces, en Santa Rosa Sur de Bolívar, donde en comunidad departimos un buen almuerzo, allí nuestras canciones recordaron a una víctima del conflicto que un día nos dijo,"la mejor manera de vencer el temor es el canto con alegría".Quizá lleguen más momentos como éste,donde podamos cantarle al amor, a la fe, a la esperanza,a la paz, quizá en el camino,siempre se encuentre, un perrito sin raza.



