Hoy luego de un par de décadas, los
recuerdos pulularon por doquier, las tablas y telones del teatro contrabajo,
antes casa de la cultura de la despensa o mejor aún Kerigma, albergaron los
sonidos de los Perros sin Raza, llevando sus contenidos reivindicativos, su
grito de resistencia, conjugado con el movimiento alegre del público, que compartió
por más de una hora y media, un viaje por diferentes géneros musicales. Hoy nos
llevamos un bonito recuerdo, y agradecimiento con el festival "Bosa vive teatro."



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